Un bulldog en la playa


08/08/2008

A Harry le encanta la playa. Es pisar la arena y se vuelve loco de alegría correteando y revolcándose por ella. La verdad es que esto es algo que nos hace mucha gracia. Parece que quiere bucear por la arena y acaba convertido en una verdadera croqueta.

Al principio, dudamos de si debíamos llevar a un bulldog a la playa. Siempre nos han recomendado que evitemos que el perro realice actividades a temperaturas muy altas, y nos han insistido en los distintos métodos para refrigerar a nuestro bulldog, para evitar que le de un golpe de calor.

No queremos broncear a nuestro bulldog llevándolo todos los días a la playa, ni mucho menos, pero sí nos atraía la idea de que pudiese disfrutar de un lugar tan especial como este. Así que nos decidimos a probar y descubrimos que podemos ir a la playa con nuestro bulldog sin problemas, si tomamos ciertas precauciones.

Lo primero es encontrar una playa donde se permitan perros. En la mayoría de ellas está prohibido llevar animales durante los meses de verano. Normalmente, cada ayuntamiento publica una ordenanza municipal donde regula este tema. Nosotros procuramos ir a playas donde apenas hay gente y nos situamos en una zona retirada para evitar que el perro pueda causar molestias a alguien, nunca se sabe.

Intentamos evitar las horas del mediodía, que es cuando las temperaturas son más altas.

Llevamos una sombrilla para que Harry se pueda proteger del sol cuando así lo necesite.

Se nos ocurrió comprarle una piscina hinchable. Se la llenamos de agua y así se refresca a su gusto sin tener que bajar al mar.

En el agua, aprendió a nadar dejándose llevar por su instinto, aunque hay que vigilarlo porque su cuerpo pesado se hunde con facilidad. Jugando, le enseñamos a escapar corriendo de las olas grandes.

Normalmente, su primera reacción es beber el agua salada. La verdad es que siempre bebe un poquito, lo que le produce varias naúseas, algo muy normal. Al rato, aprende la lección y deja de hacerlo.

Es tan bruto que sumerje la cabeza bajo la arena y ésta le entra en los ojos, por lo que debemos estar atentos y limpiárselos con suero fisiológico si es necesario, al menos al llegar a casa.

Podemos darle un poquito de agua dulce para beber, pero nunca cuando esté corriendo o en plena actividad.

Ir con Harry a la playa es casi casi como ir con un niño, requiere cierto despliegue. Pero luego merece la pena verlo correr, nadar y juguetear por la playa, para caer luego rendido en una placentera siesta.

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~ por Mayte en 11 agosto, 2008.

3 comentarios to “Un bulldog en la playa”

  1. Buenas Tardes.
    he leído mucho esta pagina y me da mucho gusto saber que elegí ala raza indicada. i love Bulldog…
    Te tengo una pregunta o mejor varias preguntas.
    Tengo una Bulldog de 2 meses se llama Lila quisiera saber a que edad es aconsejable sacarla al parque tiene su primera vacuna y hace poco se le aplico la de moquillo, a estado un poco enferma pues al hacer popo hace muy liquido y aveces con diarrea.
    También al dormir pareciera que roncase y viendo otras publicaciones que has hecho la nariz tiene que ser negra y Lila tiene una pintica blanca y de resto negra.

    Por favor ayúdame no quiero que este enferma, mil gracias.

  2. es encantador verlo tan feliz en la playa…. nosotros tenemos una de tres meses y no sabiamos si llevarla a la playa seria bueno… pero nos animamos a hacerlo gracias a tu experencia gracias por compartirlo

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