
Bañar a tu gordi es algo muy sencillo. Durante los primeros meses, no es recomendable bañarlos, porque les puede coger el frío. Pero llega un momento, en que es inevitable hacerlo, jeje. A partír de ahí, nosotros lo solemos bañar cada mes y medio o cada dos meses, según lo limpio que se mantenga. A diario lo limpiamos con toallitas de bebé, para que se mantenga más limpio y poder espaciar más el baño.
Bien, ahí van uno consejos:
1. Lo primero, es la temperatura del agua que no debe estar muy caliente ya que no les gusta. Debe estar fresquita, más fría de lo que tú la pondrías para ducharte.
2. Mójale todo el pelo. Mucho cuidado con no mojarle las orejas, para que no le entre agua y también vigila los ojos. La cabeza no es necesario mojarla, pásale la mano húmeda y bastará. Además, cuando les mojamos la cabeza, normalmente se sacuden y suelen salpicarlo todo, jeje.
3. Una vez mojado empieza a aplicarle el jabón siempre desde el cuello hacia la cola. Nosotros le damos una primera mano de jabón, enjuagamos y le damos después otra, ya que en la primera mano suele salir el agua bastante sucia. Frota bien todo su cuerpo, de forma relajada. Límpiale bien los pliegues, sobre todo debajo de la colita. (El pliegue de la nariz podrás limpiárselo después del baño, para evitar mojarle toda a cara y que se coma el jabón
que estos gordis no le hacen ascos a nada). El jabón debe ser especial para cachorros o perros adultos, según la edad de tu bulldog, para evitar que le produzca cualquier reacción en la piel.
4. Después debes aclaralo muy muy bien. Ojo porque su pelo no es como el nuestro y cuesta bastante quitarles el jabón. Debes frotarle una y otra vez, mientras le aclaras el pelo, para asegurarte de que eliminas todos los restos de jabón, que si quedasen pueden irritarle la piel.
5. Por último has de secarlo muy bien para que no les coja el frío. Ahora sí, intenta que se sacuda primero. Luego sécalo insistentemente con una toalla (o dos, ya que te quedará empapada en un instante). Y después dale una pasada con el secador, levantándole el pelo, para asegurarse de que se seca bien. Otra vez vigila los pliegues de axilas y rabo para que queden secos.
Es mejor acostumbrarlos desde pequeños al baño y sobre todo al secador, que a Harry por ejemplo, no le gusta nada, pero… es lo que hay y no le queda otra que resignarse.
Procura bañarlo en días secos, que no llueva y que haga calorcito para que no le coja el frío ya que son sensibles a los cambios bruscos de temperatura y se pueden resfriar.
Y esto es todo, en menos de media horita, tendrás a tu bulldog suave y limpio como un peluche.